Contenido y recipiente
noviembre 27, 2011
Hay una extraña alegría en descubrir que el contenido —uno mismo— no está más en el recipiente, luego de años de verterse en él gota a gota. Entonces, con curiosidad neurótica, rodeamos el recipiente para hallar la fuga evidente. Tardamos en descubrir diminutos agujeros por doquier. Lo siguiente no es el lamento, sino el ya mencionado regocijo de saber que el recipiente era un sencillo cernidor doméstico. Entonces, intentamos recoger el líquido escurrido en todos sus estados, por las fluctuaciones del sol, y aguardamos hasta recuperar —de un asalto, una noche cualquiera— la última gota ya convertida en escarcha.
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